El dopaje es un ejemplo de los numerosos intentos que, a través de la historia, el hombre ha realizado para mejorar artificialmente su propia resistencia a la fatiga al participar en la guerra, la caza y el deporte, mezclando con frecuencia terapia, magia y brujería.
El hombre, incapaz de aceptar sus limitaciones físicas y psíquicas, no ha dejado nunca de buscar formas “mágicas” para así superar con el menor esfuerzo sus posibilidades naturales.
Etimológicamente, la palabra "dop" proviene del dialecto africano *Cafre Bantú. Así llamaba desde el siglo XVII esta etnia a una bebida utilizada en ceremonias de iniciación que contenía extractos de nuez, cola, alcohol y otros productos. En 1889, el término de "doping" entra en un diccionario británico bajo la siguiente definición: "mezcla de opiáceos y analgésicos que se administra a un caballo de carrera".
El uso de drogas en el deporte es un hecho que se remonta, como mínimo, al siglo III a. C. Según documentó **Filóstrato, algunos competidores griegos consumían una mezcla de semillas de ajonjolí y hongos alucinógenos para aumentar su rendimiento. En Roma, los gladiadores usaban estimulantes para vencer la fatiga y las lesiones.
No olvidemos que incluso en la ficción infantil ponen a la orden del día el dopaje. En los cómics de Astérix y Obélix , la aldea gala sobrevivía a la invasión de los romanos gracias a la poción mágica preparada por el druida Panorámix. Popeye el marino, conseguía su fuerza gracias al consumo de espinacas, podría considerarse un dopaje ya que una sustancia, en este caso las espinacas, proporcionan una fuerza sobrehumana a quien la consume y en el caso de los irreductibles galos, la poción mágica.
En las primeras olimpiadas de la era moderna (1904), por ejemplo, el maratoniano Thomas Hicks estuvo a punto de morir cuando compitió bajo los efectos de una mezcla de brandy con ***estricnina.
Los primeros conocimientos que tenemos de las anfetaminas datan de los años 30. La efedra servía de base para la síntesis de la benzedrina en 1931. Se trataba de la primera de las anfetaminas que permitía disminuir el cansancio, cortar el hambre y estimular el sistema nervioso. Diversas versiones aseguran que las anfetaminas aparecieron como sustancia dopante en los Juegos de Berlín en 1936.

El dopaje, tal y como lo conocemos ahora, se inicia con anabólicos esteroideos introducidos en el deporte a principios de los años 60. De todas maneras, hasta 1968, en los JJOO de México y luego en los de invierno de Francia, no se instituyeron las pruebas antidopaje. Desde entonces, las sustancias dopantes, han aumentado en cantidad y calidad ya que, tanto las drogas como la forma de administrarlas y superar fraudulentamente los exámenes, mejoran cada día.
Se podría decir que un deportista se dopa para obtener unos resultados favorables y el afán por tener esos resultados viene dado por la presión social a la que esa persona se ve sometida, patrocinadores, entrenadores, público en general… Se quieren conseguir unos resultados que, probablemente, no se lleguen a conseguir de forma lícita. La comercialización del deporte y sus repercusiones económicas y financieras han conducido a una multiplicación de las competiciones deportivas y a la disminución del tiempo de recuperación, lo cual provoca también la reducción de la vida deportiva del profesional. Toda esa presión, sumada a los millonarios contratos y a las primas económicas al obtener resultados favorables, hace que un deportista tome el camino más fácil y a la larga más peligroso.
En nuestra sociedad está muy extendido el uso de fármacos no solo para conseguir un estado de salud favorable, si tenemos una bronquitis, el médico nos recetará algo que nos haga sentir mejor, hoy en día está muy extendido el uso de fármacos para sobrellevar la fatiga, el cansancio… digamos que dichos fármacos hacen que nos sintamos mejor. Siendo extremistas, es el caso de la cocaína, su consumo es para sobrellevar estados de agotamiento físico y psíquico (hay quien cree que una rayita le proporciona un estado de lucidez que de otra manera no conseguiría). En el deporte, pasa lo mismo, el deportista consume sustancias dopantes con el fin de obtener un mayor rendimiento y así conseguir los resultados que todo el mundo espera de esa persona.
La naturaleza del dopaje está cambiando: ante todo, el acto de doparse ya no es lo que era. El dopaje consiste ahora en métodos sistemáticos y organizados dentro de los equipos, utilizando sustancias que permiten enmascarar los productos dopantes.
Parece que hay gente que se olvida que haciendo trampas no se llega a nada. Las personas que se dopan no se dan cuenta, hasta que es demasiado tarde, que están poniendo en un grave peligro a su organismo, así como la continuidad de su carrera deportiva.